Y allí estaba ella... Con destellos de oro en su cabello, otoño en la mirada y cientos de lunares, que parecían estrellas. Y allí estaba ella... Con la piel tan clara como el champagne. Y allí estaba ella... Que por un momento fue mía y al otro tan fugaz como una centella...
Si pudieras verme navegando en este universo tratando de encontrarte entre tantos planetas desorbitados sin una luz que me señale donde podría buscarte. La luz se apagó y no me mostró como saber dónde estás entre tanta oscuridad.
Quiero desaparecer todos tus demonios y que conmigo encuentres paz, quiero que tu cabello se enrede en mis manos y que tu vida sea mi compás. Quiero que encuentres la estabilidad y tus días de poemas llenar, conocer todo tu universo y tus lunares todas las noches contar. Quiero que coincidamos en esta vida, y en otras más.
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